El Tercero

Servicios Web

  • Cestomano.com
  • VER
  • LEER
  • OÍR
  • MÁS
Estás en Cestomano.com:  inicio / leer / el tercero

El Tercero

Dolor. Mucho esfuerzo y resistencia, e insistir en romper el cascarón. Pero sobretodo, mucho dolor, demasiado dolor. Mis miembros temblarían por la excitación, la contracción y la elevada temperatura gracias al riego sanguíneo, pero aún no están lo suficientemente desarrollados como para conseguir temblar. Mi corazón palpita más y más rápido, proporcionalmente al empuje que me lleva hacia el exterior, hacia otra vida. Se acabó el placer, el descanso y la protección. Ya siento el frío que viene desde el exterior, ya siento el contacto con otro tipo de materia que hasta ahora no conocía. Todo cambiará. Y debe ser así, aunque yo no lo quiera.

El sufrimiento y la opresión de pasar por la puerta acabaron. Ahora soy prisionero del más allá, de otro mundo, y estoy a merced de él. Aquí no valen mis armas ni mis nulos conocimientos. Aquí, yo solo, no me puedo defender.

El primer ataque es el peor de todos. Y es que intentan adaptarme aquí, a esta estancia. Lo primero que siento es como me invade una fresca oleada de mundo exterior y penetra en mí hasta llegar a cada punto, a cada órgano, y me satura de él, y todo en mí es alterado. No tengo más remedio que explotar para vivir. La detonación me ayuda a expelerlo hacia fuera y me vacío. Sin embargo, ahora estoy contagiado de él y he de admitirlo de nuevo. No tardo en acostumbrarme a vivir con él.

Siento que me envuelve una humedad cálida, pero no orgánica, no natural. Después, algo me intenta proteger. Simula ser mi mundo, pero es más áspero, seco y también no orgánico y no natural. En estos momentos me devora la añoranza de mi antiguo mundo y grito. Y las lágrimas brotan de mí por primera vez en mi vida.

Poco después, huelo un fino aroma maternal y muy característico que me atrae. Entonces, me doy cuenta de lo equivocado que estaba al pensar que había perdido mi mundo para siempre, desde aquel momento en que se rompió mi delgado canal de contacto con él. El aroma crece, me voy acercando cada vez más a él. Ya no sólo lo huelo, lo siento, lo saboreo, me impregno de él y siento que me acoge. Oigo sonidos diferentes a los nunca oídos. Siento, además de un calor acogedor, los primeros roces suaves con él, mi protector, mi primer mundo. Y grito, pero esta vez de alegría y placer. Estoy en un punto frenético en el que no entiendo nada y mi instinto es mi gobernante. Siento, por primera vez, el apetito voraz de sacarle la pulpa interior de mi antiguo mundo y mezclarla conmigo aquí fuera. Siento que esto que creía el final es sólo el principio. Y empiezo a sentir por primera vez también, el paso del tiempo. Y siento, que en verdad, estoy vivo...

CESTOMANO 2007

Valid XHTML 1.0 Transitional